(Texto de Rosa Mary y obra de Elsa Gillari)

Justo en el tiempo que tarda en cambiar de color el semáforo,
soy capaz de inventar para ti un mundo mejor, en tres segundos,
mientras te acercas a mi ventanilla te he contado las grietas de tus dedos.
Hace frío. Mucho.
Golpeas el cristal con tus nudillos ateridos
y golpeas mi corazón con tu sonrisa.
A ninguna de tus llamadas contesto,
pasando del verde a la huida.
Atrás te quedas sin tiempo de pintar tu historia
con un ámbar permanente.
Hay miedo al rojo de paso, al negro de tu mano extendida,
a la transparencia de tu mirada.
Rápido bajo la cabeza o miro a la cera de enfrente
que hay luces que parpadean y que te desdibujan.
¡Que hambre de abrazos, que soledad incolora,
que horizonte de asfalto se divisa desde tu laberinto de pañuelos…
!Ingratas, la noche y yo pasamos de largo.
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