El salto de nuestro universo a otro es ya teóricamente posible,
decimos los físicos.
Y la tecnología para poner a prueba la idea ya está disponible.
La idea de que nuestro universo está incrustado en un espacio más amplio multidimensional
ha capturado la imaginación de los científicos
y la población en general.
Esta noción no es del todo ciencia ficción.
Según algunas teorías, el cosmos puede existir en paralelo con otros universos de otras dimensiones.
Los cosmólogos llaman a estos universos cosmología de branas.
Y entre los que las perspectivas que plantea propugna la idea que las cosas de nuestro universo de alguna manera podrían terminar en otro.
Hace un par de años, Michael Sarrazin, de la Universidad de Namur,
en Bélgica, y otros, mostraron cómo la materia podía dar un salto
en presencia de grandes potenciales magnéticos.
Eso proporciona una base teórica para la materia real de intercambio.
Hoy día, Sarrazin y algunos compañeros, aducen que nuestra galaxia podría producir un potencial magnético lo suficientemente grande como para que esto sucediera de verdad.
Si esto es así, deberíamos ser capaces de observar la materia saltando
de uno a otro, entre los universos del laboratorio.
De hecho, estas observaciones ya se han podio hacer
en algunos experimentos.
Los experimentos en cuestión implican atrapar neutrones ultra-fríos en botellas, en lugares como el Instituto Laue Langevin de Grenoble, Francia,
y el Instituto de San Petersburgo de Física Nuclear.
Los neutrones ultra-fríos se mueven tan lentamente que es posible atraparlos en "botellas" hechas por campos magnéticos, materia ordinaria
e incluso gravedad.
Una de las razones para hacer esto, es medir la rapidez de desintegración de los neutrones por emisión beta.
De manera que los físicos medimos la velocidad con que golpean
los neutrones las paredes de la botella y la rapidez con que decae.
Hay dos procesos que aquí se desarrollan:
la velocidad de descomposición de neutrones
y la velocidad a la que escapan los neutrones de la botella.
Así que en el caso de una botella ideal, la tasa de descomposición debería
ser igual a la tasa de desintegración beta++.
Sin embargo, las botellas no son ideales,
así que la tasa de descomposición es siempre más rápida.
Lo que deja abierta la posibilidad que podría haber un tercer
proceso funcionando: que alguna desintegración adicional podría
ser el resultado de neutrones saltando de nuestro universo a otro.
Con esta idea, Sarrazin y compañía, utilizaron la medición de las tasas
de desintegración, para establecer un límite superior para la frecuencia
a que esto pueda suceder.
Su conclusión es que la probabilidad de salto de un neutrón
es menor de aproximadamente uno por millón.
Que en realidad no dice mucho acerca de si el intercambio de materia
se lleva a cabo realmente, sólo que si lo hace, no sucede muy a menudo.
No obstante, Sarrazzin y cía, también dicen que, para ser honestos,
es mejor optimizar los datos que poner límites tan estrictos.
Según su trabajo teórico, un cambio en el potencial gravitatorio también debería influir en la tasa de intercambio de materia.
Así que una idea es realizar un experimento de captura de neutrones
que dure al menos un año o más, permitiendo a la Tierra completar
una órbita alrededor del sol.
En ese momento, los cambios de potencial gravitatorio de alguna manera deben influir en la tasa de intercambio de materia.
De hecho, debería haber un ciclo anual.
"Si se puede detectar este tipo de modulación, sería un fuerte indicio
de que la materia de intercambio está realmente ocurriendo."
Sería uno de los descubrimientos más grandes y más controvertidos
de la física moderna, y además, resultaría posible con las tecnologías disponibles actualmente.
¿Alguien tiene una botella de neutrones por ahí
y un poco de tiempo libre para echarle al asunto?
- Referencia: TechnologyReview.com, 23 enero 2012, KFC
- Fuente: arxiv.org/abs/1201.3949: Experimental Limits On Neutron Disappearance Into Another Braneworld.

