viernes, 20 de noviembre de 2009

Sagada y un Cementerio extraño...

Sagada es un municipio en la provincia de La Montaña, en Filipinas,
que se caracteriza por la forma que tienen sus habitantes
de dar sepultura a sus difuntos.


La primera peculiaridad es que cada cual se hace su propio féretro,
en el caso de personas muy mayores o enfermas,
será un pariente o alguien allegado quien se encargue de esa tarea.

La segunda es que, una vez fallecido,
se introduce el cadáver en su féretro en posición fetal,
lo que le provoca numerosas fracturas óseas,
y es trasladado a los cercanos acantilados,
donde se encuentran numerosas cuevas en cuyo interior se van
apilando por cientos en algunas ocasiones.


También se dan casos en los que, haciendo uso de recios anclajes en la piedra, los féretros quedan "adosados" a la pared del acantilado.



Este rito, de más de dos mil años de antigüedad, ha sido abandonado recientemente, ya que el último fue celebrado hace unos diez años.



Los indígenas de la zona no entierran a sus muertos porque consideran
que los espíritus deben ser capaces de vagar libremente; enterrar
un alma en la tierra supone un obstáculo para el espíritu.

Curiosamente, durante el cortejo fúnebre, los nativos hacen ruido,
agitan el ataúd y siguen trayectos erráticos para llegar a las cuevas
con el fin de confundir al espíritu del difunto e impedirle,
esta forma, encontrar el camino de regreso a la aldea.

aquìestuveayer

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