lunes, 1 de marzo de 2010

Aquella extraña época ...



Época, extraña aquella que
...
fué época de épocas
fué tiempo de tiempos...
pero ya tan antes.

Trimegisto había abierto
sus 7 venas herméticas
que derramaron a occidente.

Sin embargo
todavía Saint Simón
no soñaba bajo el árbol de la vida
su horizonte deslumbrante
posible de ser pisado.

Todavía Marx miraba fijo sus piés
sin encontrar el código
para clavar una estaca de cristal
en el corazón del sistema perpetuo.


Todavía Freud no había desmembrado
la rosa cárnea cubierta por
la razón.

Todavía Einstein
no había doblado la luz
para traerla a la tierra.

Todavía yo humano generalizado
era un gesticulante idiota
que esperaba el momento
de sacarme la ropa
destrabar la boca
y prepararme para cargar
la bolsa de culpas.

Época extraña aquella
cuando él con la lengua
abrió la grieta del imperio
y sudó sangre como vino
nos dedicó su vida a nosotros
cuando los relámpagos
nos abrieron la cabeza.

Época extraña esta
porque la cruz todavía no se cae
y la culpa de las culpas
sigue siendo.


Época extraña aquella
época extraña esta
cuando
lo que vendrá
parece un círculo de piedras
alrededor del justo solitario
que vigila dicen decimos
para que todo
todavía vamos
no termine tan mal.

Dígame Ud.
fíjese y dígame:
que si no e vero
e ben trovato.

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