Carta de Josefina a Napoleón
Con el permiso de nuestro augusto y querido esposo,
debo declarar que no conservando ninguna esperanza de tener hijos
que puedan satisfacer las necesidades de su política y el interés de Francia, me complace darle la mayor prueba de cariño y devoción que jamás
haya sido dada sobre la tierra.
Todo cuanto poseo lo he recibido por su gracia;
es su mano la que me coronó, y desde lo alto de ese trono
no he recibido más que testimonios de afecto
y amor por parte del pueblo francés.
Creo agradecer todos esos sentimientos al consentir la disolución
de un matrimonio que se ha convertido en un obstáculo para el bien
de Francia, que la priva de la dicha de ser un día gobernada
por los descendientes de un gran hombre tan evidentemente designado
por la Providencia para eliminar los males de una terrible revolución
y restaurar la Iglesia, el trono y el orden social.
Pero la disolución de mi matrimonio no cambiará en nada los sentimientos
de mi corazón: el emperador siempre hallará en mí a su mejor amiga.
Sé cuánto ha lastimado su corazón este acto ordenado por la política
y por tan altos intereses; pero ambos compartimos la gloria del sacrificio
que hacemos por el bien de la patria.
Josefina, 15 de diciembre de 1809.
fuente:themaskedlady

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