Viejos pensamientos toman asilo en mi cabeza.
Se sientan, charlan, debaten, se enfrentan, se entristecen, ríen...
Mi apariencia continúa intacta, superficialmente intacta.
Mi boca emite palabras por si sola,
no le hace caso a mis pensamientos,
no quedarían bien en este contexto.
Amar, amar hasta llorar, hasta reír.
Pienso y no encuentro palabras
para describir esa sensación.
Se infla el pecho, como si algo quisiera salir de allí,
la mente de detiene y le pasa la posta al corazón,
que bombea
cada vez más fuerte...
Somos lo sinstantes, ese sentimiento, y yo...
Apariencias que no muestran
lo que verdaderamente se es.
Adaptarse al mundo exterior,
a la gente "normal".
Sobrevivir.

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