jueves, 17 de febrero de 2011

Aquellos principios...


Siguiendo los pasos lentamente, meditando lo dicho y lo por decir aún,
 puedes convertir el sin-sentido en sentido.

No es indiferente lo que hagas con tu vida. 
Tu vida, sometida a leyes, esta expuesta ante posibilidades a escoger.
Yo no te hablo de libertad. 
Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso.
 No te hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso, como se va liberando del necesario camino recorrido el que se acerca a su ciudad.
Entonces lo que se debe hacer no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino de leyes:
 leyes de vida, de luz, de evolución.
He aquí los llamados principios que pueden ayudar en la búsqueda
 de la unidad interior.
- Ir contra la evolución de las cosas, es ir contra uno mismo.
- Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario.
- No te opongas a una gran fuerza. 
Retrocede hasta que aquella se debilite; entonces, avanza con resolución.
- Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente.
- Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno,
 has superado las contradicciones.
- Si persigues el placer, te encadenas al sufrimiento. 
Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando
 la oportunidad se presente.
- Si persigues un fin, te encadenas. 
Si todo lo que haces, lo realizas como si fuera un fin en si mismo,
 te liberas.
- Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no cuando quieras resolverlos.
- Cuando perjudicas a los demás, quedas encadenado.
 Pero, si no perjudicas a otros, puedes hacer cuanto quieras con libertad.
- Cuando tratas a los demás como quieres que te traten te liberas.
- No importa en que bando te hayan puesto los acontecimientos,
 lo que importa es que comprendas que tu no has elegido ningún bando.
- Los actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. 
Si repites tus actos de unidad interna, ya nada podrá detenerte.
Serás como una fuerza de la naturaleza, cuando a su paso no encuentra resistencia. 
Aprende a distinguir aquello que es dificultad, problema, inconveniente, de esto que es contradicción. 
Si aquellos te mueven o te incitan, esta te inmoviliza en circulo cerrado.
Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón;
 o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior.
 Cuando te suceda lo contrario, pide con fe y aquel agradecimiento
 que acumulaste volverá convertido y ampliado en beneficio.
sanjulianlucas

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