viernes, 18 de febrero de 2011

Están en algún sitio pero el universo es más extraño de lo que imaginamos


Las teorías físicas que conocemos explican fenómenos a escalas
 tan pequeñas como el interior del átomo y tan grandes como
 los supercúmulos de galaxias.

 Explican sucesos ocurridos una minúscula fracción de segundo tras
 el Big Bang y nos permiten, asimismo, determinar el destino último
 del universo en el que habitamos.

Algunas personas pueden pensar que los físicos somos arrogantes y que nos mostramos demasiado ufanos del éxito de sus modelos para explicar el universo. 

Estas mismas personas creen que la ciencia, por el mero hecho de ser un producto de la mente humana, no es capaz de captar la complejidad y el misterio del universo.

 De hecho, algunos científicos y muchos escritores de ciencia ficción han llegado a sugerir posibilidades muy interesantes. 

Solucionan la paradoja de Fermi suponiendo que el universo
 no es tal como los físicos piensamos que es.

Quizá las otras especies inteligentes hayan evolucionado hacia
 un estado no físico (?!) que trasciende los límites del espaciotiempo, algo parecido a lo que cuenta, por ejemplo, Arthur C. Clarke en su novela El fin de la infancia

De acuerdo con este razonamiento, no veríamos a las posibles CETs porque han evolucionado más allá de nuestra existencia secular.

Otra posible solución propone que las otras inteligencias extraterrestres han desarrollado capacidades telepáticas, con las que logran comunicarse a distancias interestelares.

 Quizá incluso puedan viajar utilizando su poder mental,
 como el "argumento" empleado por Alfred Bester en su novela
 Las estrellas mi destino.

Y otra idea igual de estrafalaria, aunque basada en ideas algo más "convencionales", consiste en admitir que las CETs están ocupadas explorando otros universos paralelos

 Si la interpretación cuántica de los muchos mundos resultara
 ser correcta y fuese posible desplazarse entre ellos, entonces quizá
 los alienígenas inteligentes puedan estar en cualquier sitio. 

¿Por qué permanecer apegados a un lugar como este universo cuando se pueden explorar otros mucho más interesantes?

Aunque sí es cierto que la ciencia aún no se ha contado todo, tampoco se puede decir que no se haya descubierto nada.

 Nuestro universo (el universo, mientras no se demuestre lo contrario) parece ser inteligible y en los últimos 400 años nuestra ciencia nos ha proporcionado un enorme conocimiento del lugar en que habitamos. 

Cualquier teoría nueva no solamente debe explicar las nuevas observaciones y hechos experimentales, sino también todos los acumulados hasta entonces. 

De ahí que no sea tan sencillo proponer nuevas teorías.

 Nadie hasta el momento ha conseguido desarrollar una teoría satisfactoria en la que se incorporen fenómenos como la percepción extrasensorial, la telepatía o los viajes entre universos.

 De hecho, con la ciencia actual somos capaces de entender el universo sin acudir a la existencia de tales fenómenos.

 Esto no quiere decir que no existan o sean imposibles,
 sino que se requieren evidencias a su favor y, hasta ahora,
 nadie lo ha logrado.

Así que, mientras sugerencias como la aquí expuestas
 constituyen argumentos para buenas historias de ciencia ficción,
 se hace muy difícil tomarlas en serio como soluciones
 de la paradoja de Fermi.

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