La planta de los huevos
Huevos blancos y relucientes como los que ponen las gallinas.
Es lo que parecen los frutos de esta planta.
Y a la gallina de la imagen no parece hacerle mucha gracia.
Su cara de desconcierto es memorable.
Bromas aparte, en realidad los frutos son berenjenas blancas.
La planta se llama Solanum Ovigerum, es una variedad de las muchas que existen de berenjena y una de las más extraordinarias y originales. Por eso, es una planta apreciada para cultivar en los jardines.
Todo aquel que la ve se sorprende sin excepción cuando
observa huevos naciendo del vegetal.
El fruto es blanco y del tamaño del huevo de una gallina cuando
no está maduro.
A medida que crece aumenta su tamaño
y su color va cambiando a amarillo.
Aunque en los últimos años se han creado variedades más grandes
y enanas que conservan su color blanco inmaculado.
Las berenjenas-huevo son ornamentales, pero la mayoría de las berenjenas se utilizan para cocinar.
La más común es la morada, oblonga y de unos 30 centímetros,
pero las hay negras, anaranjadas, amarillas, rojas y jaspeadas.
Del tamaño de un guisante, de un pepino o de un melón.
De sabor muy suave o intensamente amargo.
Las moradas lo son porque contienen antocianinas y las naranjas tienen carotenoides (como la zanahoria), pero todas, da igual el color, tienen el interior marrón grisáceo y son de textura esponjosa.
Es así porque su ‘carne’ está llena de bolsas diminutas de aire
entre las células.
Cuando se cocinan, estas bolsas explotan y la carne se consolida
en esa masa cremosa tan deliciosa.

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