Quisiera tener un oso.
Y no tener que pedirle a nadie que lo cuide.
Los osos en general no llevan tilde y eso a la larga, conviene.
Amo ésta ciudad monstruosa con pocos osos y sin nieve.
Valoro y me duele que la ciudad ya no espere mi retorno.
Y si no vuelvo jamás, ojalá pueda quedarme.
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