Omar hace un cemento espeso,
llena la carretilla, empuja.
En la obra, Loan lo alisa,
la llana dibuja una rampa
por la que se deslizan las palabras.
Omar viene de Mali,
habla francés, inglés, algo de alemán.
Loan explica, en un castellano claro,
algunas de sus dudas existenciales.
Afuera llueve, no seca el hormigón.
María baja la ropa de verano
de un trastero estrecho y repleto,
las tres niñas de la casa crecen,
ella casi las ha visto nacer
cuando llegó de Yugoslavia.
Omar está solo, Loan también,
María ha dejado a su hijo allí.
Yo escucho sus risas,
su conversación,
intento ser ellos,
me duele la espalda de mirarlos
y me escuece la conciencia
porque yo he llegado a tiempo
a un lugar donde me toca vivir.
intento ser ellos,
me duele la espalda de mirarlos
y me escuece la conciencia
porque yo he llegado a tiempo
a un lugar donde me toca vivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario