sábado, 5 de marzo de 2011

Capítulo 31


Llevo unos días sentada a la puerta de casa, 
casi sin hacer nada más. 

Los días son largos y este calor de verano agobia un poco.

 De vez en cuando vienen a buscarme Shinju y Yashiro, 
pero a mí no me apetece ir a ningún lado. 

Al verme así suelen quedarse y jugamos un poco por la huerta.

 Pero ellos se van pronto. 

Siempre me dicen: mañana volveremos, ¿quieres?

Mamá no sabe qué hacer conmigo. 
Yo sigo viendo al danzarín corriendo todas las mañanas.

 Aunque hace varios días que no aparece, yo le sigo viendo dando volteretas y arañando el aire con su figura frágil. 

Nadie sabe de él, y eso que mamá ha preguntado a varios vecinos 
de los alrededores. 

Tampoco me interesa nada de lo que pase en el pueblo. 
Aunque haya llegado gente la verdad es que no quiero conocerla. 

Hace algunas semanas que tampoco tenemos noticias de mi hermana. 

Ya nos hemos acostumbrado a no tener noticias de nadie. 

A veces le digo a mamá: 

¿nos lo habremos imaginado?
 ¿Habrán existido papá, Hitomi, el monje, el danzarín? 

Ella no sabe qué contestar.
 Creo que en el fondo se hace la misma pregunta
 que me hago yo.

(mi ojo/31)

No hay comentarios: