( el café venía raro...)
He releído este texto que tenía por ahí de hace unos meses...
Paraísos de carbón, promesas grisú, ganga, ganga,
compre todo lo que quiera y luego tírelo,
¡por sólo cuatro espasmos!
¡Arre, arre! Deténgase, ameba, salga del carril de la idiocia,
póngase laca en el cuándo, dígase amén in the morning,
¡quién es usted!
¿Por supuesto que sí?
Puede que tú seas tú, puede que yo sea yo...
¿a quién vamos a engañar?
Plausible es mi hálito, aliento del cielo, llameante bazofia.
¿De qué sirve la poesía cuando tienes caspa?
¿Y la caspa cuando tienes poesía?
Opéreme esta estrofa, per favore, señorina, extírpela pronto, andiamo, y no olvide lo que creo que estoy empezando a dejar
de saber si recuerdo vagamente o no:
membrana diodenal activa en yogur apelmazante,
simposio de alas de buey a la virulé con cacharrería capitolina.
¡Ya capito, señorina!

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