miércoles, 9 de marzo de 2011

El invisible éter


Las metáforas pueden ser peligrosas cuando explicas una idea, así que intento manejarlas con cuidado.

 Pero el problema es aún mayor cuando intentamos 
entender el universo. 

Después de que Maxwell desarrollase sus famosas ecuaciones,
 que interpretaban la radiación electromagnética como ondas, 
 fue inevitable preguntarse en que medio se propagaban
 dichas ondas.

 Se le llamo éter y es un buen ejemplo de una idea fracasada 
que renace una y otra vez. 

La idea del “Horror vacui” o, traducido libremente,
 "la naturaleza odia el vacío" era una parte importante
 de la física aristotélica.  

Servia tanto para criticar la teoría atómica como para llenar
 el espacio más allá de la Luna. 

Ese espacio estaba ocupado por el éter, o quinto elemento, 
una materia más pura, perfecta y ligera
 que los cuatro elementos terrestres.

 Desde otro punto de vista, también era una invención sin ninguna prueba a favor o en contra. Una afirmación que resultó difícil
 de eliminar ya que contaba con el apoyo de Aristóteles. 

Esta teoría  empezó a resquebrajarse en 1643 cuando Evangelista Torricelli  inventó el barómetro y, de paso, creó un pequeño 
vacío  en su parte superior. 

Curiosamente, la luz podía atravesar esa región  pero el sonido 
no se transmitía a través de la misma. 

Esto es debido a que el sonido es una onda de presión y necesita
 de un medio que se deforme para transmitirse. 

Y no, las  explosiones en el espacio no hacen ruido.



La Tierra desplazándose a través del éter. 

¿El éter era capaz de atravesar todos los materiales
 para llenar ese hueco?.

Los físicos creían que sí.
 Algunos como  Newton o Huygens necesitaban de un medio como
 el éter para apoyar sus ideas que explicaban la luz como onda.

 El problema es que las diferentes teorías implicaban propiedades
 cada vez mas extrañas para el material. 

Algunas lo definían como un gas sutil mientras en otras debía 
ser un sólido con máxima rigidez.

 Incluso había teorías que lo definían como un material muy rígido
 a altas frecuencias, como las de la luz, pero muy fluido a las "bajas velocidades" de un planeta que lo recorriese. 

 Siempre sin pruebas suficientes de su existencia. 

En 1887, Albert Abraham Michelson y Edward Morley realizaron elexperimento definitivo para intentar demostrar la existencia del éter. 

Buscaban medir minúsculos cambios en velocidad de la luz al cambiar la posición de la Tierra respecto al supuesto éter.

 Para su sorpresa descubrieron que no existían. 

Era el final de una larga serie de experimentos cada vez mas precisos que apuntaban en la misma dirección. 

Esta “prueba por fracaso” fue analizada sin descanso mientras 
se proponían diversas explicaciones alternativas.  

Ninguna resulto convincente. 
En 1907, Michelson y Morley recibieron el premio Nobel por
 su experimento.

 Definitivamente, no era necesario ningún medio para permitir
 la propagación de las ondas electromagnéticas porque eran 
muy diferentes al sonido o a las olas de mar. 

 La idea del éter quedo descartada y el vacío, finalmente, 
libre de cualquier materia extraña. 

Solo unos pocos átomos dispersos tan difíciles de eliminar como llegar
 al cero absoluto.

 ¿Para siempre?
 En realidad no. 

Años después, el desarrollo de la mecánica cuántica llevo a pensar quealgunas partículas se creaban y destruían de forma continua.  

Apareciendo de la nada como si la naturaleza realmente
 odiase el vacío....

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