viernes, 4 de marzo de 2011

Tic... tac... tic... tac...



tic tac tic tac tic
tac
tic
tac

A veces perdemos el ritmo de nuestras vidas. 
A veces se nos escapan los remos o se cae al mar la brújula. 
A veces, a pesar de haber pasado toda nuestra vida navegando,
 nos mareamos de pronto, de forma tan súbita e inesperada 
que sorprende a nuestros sentidos que el cuerpo, 
nuestro propio cuerpo, haya tenido semejante ocurrencia.

 A veces el reloj se desconfigura, el corazón se nos para,
 y la tragedia se cierne peligrosa sobre nuestras cabezas, acechándonos, esperando el momento adecuado para
 caer sobre nosotros y aplastarnos entre sus alas de ángel maldito.

 A veces también, de manera igualmente repentina 
y soprendente, el reloj se reconfigura él solito 
y nos devuelve a nuestra vida, a nuestro ritmo, 
nadie sabe cómo ni por qué.

Tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac...


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