Los microbiólogos Derek Lovley, Zarath Summers y sus colegas
en la Universidad de Massachusetts anuncian en el ejemplar del
2 de diciembre de la revista Science que han descubierto un nuevo comportamiento de cooperación en las bacterias anaerobias, conocido como transferencia de electrones entre especies, que podría tener implicaciones importantes para el ciclo global del carbono y bioenergía
Los científicos encontraron que microorganismos de diferentes especies, en este caso dos especies del género Geobacter, pueden formar conexiones eléctricas directas y pasar una corriente eléctrica de un microbio al otro.
Al cooperar de esta manera los dos microbios pueden consumir alimentos que ninguno de ellos podía utilizar por sí mismo.
Los agregados de células o “grandes bolas de evolución”
que Summers hizo desarrollar en laboratorio se parecen mucho
a las que se encuentran en la naturaleza, que participan
en la degradación de la materia orgánica para convertiela en gases de efecto invernadero: dióxido de carbono y metano.
La conversión de desechos en metano que realizan los agregados microbianos es un método cada vez más popular para producie
gas natural como fuente de energía renovable.
Se pueden encontrar otros de estos microorganismos consumiendo metano en los respiraderos en el fondo del océano.
En ambos casos, los investigadores han estado desconcertados durante años respecto a cómo funcionan estos agregados,
porque el paradigma de transferencia de hidrógeno entre especies, que tiene 40 años de edad, no parece encajar con las observaciones.
Ahora, el misterio parece estar resuelto.

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