Los planetas actúan como gigantescos imanes en los cuales los polos magnéticos coinciden aproximadamente con los de su eje de rotación.
El científico Isaac Newton explicó científicamente estas fuerzas
en su Principia, publicado en 1687, donde postuló la teoría
de la gravitación universal.
Aunque la Luna posee un campo gravitatorio, éste es muy pequeño
(3.600 veces menor al existente en la Tierra).
Lo que no existe en nuestro satélite es un campo magnético global,
por lo tanto una brújula en la Luna no evidenciaría ninguna atracción polar.

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