La vida es un juego en el que la apuesta es el cuerpo,
un cuerpo que ha de morir y desaparecer.
De nosotros depende que juguemos por esa apuesta
-es decir,que queramos saborear las alegrías y sufrimientos de la vida-
o bien que dejemos en paz la apuesta
y sólo aguardemos a librarnos de la mesa de juego.
Si jugamos por la apuesta,
fácilmente podemos enredarnos tan profundamente
en el juego que nos resulte difícil librarnos de él....

No hay comentarios:
Publicar un comentario