sábado, 1 de octubre de 2011

Espejos rotos...


Un fuerte grito que se escucha en la distancia, quizá en el segundo o tercer piso... las cortinas cubren las ventanas y no permiten
 la vista hacia el interior; por eso nadie se percata del asedio silencioso detrás de la urbanidad.

 La armonía doméstica es sólo la farsa del espejismo
 de su matrimonio y allá afuera el mundo entero sin sospecharlo.

Y mientras más observo a través de sus verdaderos
 "yo" más siento como si me estrellara contra 1000 espejos rotos
 y entre miles de fragmentos que lo reflejan todo, 
es imposible ocultarse; no hay donde esconderse. 

Y mientras afuera las luces brillantes de una ciudad no son capaces de opacar lo que se vive dentro. 

Aunque tema más que a nada salir de esta habitación y ver 
los 1000 espejos rotos, creo que ya es hora... 

Amando a su hijos con pasión, protegiéndolos a cualquier costo, aceptando sólo el curso de la acción; me temo que ya se acabaron los puentes que cruzar.

 ¿Quiénes son los culpables?

 ¿Quiénes son quienes tendrás que reparar las gruesas cicatrices? 

Y ya es hora...

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