" Y ¿Cómo no sentir que nuestra libertad y nuestra efectividad encuentran
su lugar, no en lo universal divino ni en la personalidad humana,
sino en estas singularidades que son más nuestras que nosotros mismos,
más divinas que los dioses, que animan en lo concreto el poema y el aforismo, la revolución permanente y la acción parcial?
¿Qué hay de burocrático en estas máquinas fantásticas
que son los pueblos y los poemas?
Basta con que nos disipemos un poco, con que sepamos permanecer
en la superficie, con que tensemos nuestra piel como un tambor,
para que comience la gran guerra.
Una casilla vacía que no es ni para el hombre ni para Dios;
singularidades que no pertenecen ni a lo general ni a lo individual
ni personales ni universales; todo ello atravesando por circulaciones,
ecos, acontecimientos que el hombre nunca habría soñado,
ni Dios concebido.
Hacer circular la casilla vacía,
y hacer hablar a las singularidades pre-individuales y no personales,
en una palabra, producir el sentido, es la tarea de hoy. "
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