El cambio de un interruptor clásico en los detectores donde los fotones son forzados a portarse como ondas o como partículas, dan paso a medidas donde el tiempo y el espacio macro no parecen desempeñar un relevante papel.
Si la cuántica aún no te parece lo suficientemente chiflada;
preguntémosle una vez más al fotón.
Un curioso fenómeno cuántico es la dualidad en una partícula, nos explica que el fotón es una onda y también un pequeño punto y que se convierte de una a otro y viceversa; verdaderamente, parecen cualidades de superhéroes.
Pues ahora, el fotón no sólo es uno y otro sino que también puede ser los dos y regalarnos su decisión luego de ser destruido.
Así es, de hecho, los investigadores indican que esta partícula desaparece por completo dentro del instrumento que intenta medirla mientras elucubra cuál de las dos desea ser. Es tan extraordinario como divertido, ¿no?
Pero vamos por partes. En el inigualable mundo subatómico los físicos nos han enseñado que los experimentos que bifurcan los haces de luz tienden a forzar a fotones y electrones para que se conviertan ya sea en onda o en partícula, en otras palabras, mide un fotón como una partícula, y se comportará como una partícula.
Mide un fotón como una onda y actuará como tal.
Ahora, dos grupos de investigación nos regalan una nueva versión del experimento... y es aún más extraña.
En dos estudios publicados el pasado 2 de noviembre en Science, equipos internacionales, uno en Francia y otro en Inglaterra, han cambiado el experimento y ahora no obligan con el interruptor a que el fotón cambie hasta que no haya llegado al detector.
"Podemos continuamente transformar el comportamiento del fotón entre onda y partícula”, explica Sébastien Tanzilli, coautor del estudio y físico de la óptica cuántica en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de París, que tiene su sede en la Universidad de Niza Sophia Antipolis.
“Entre los dos extremos tenemos estados que cuentan con una menor interferencia que nos regala una superposición de ondas y partículas”.
Para llegar a esta superposición de ambos estados, los científicos han cambiado el clásico interruptor de partícula y onda por un cubit o qubit (bit cuántico), es decir, otro fotón, y es a través de medidas de esta segunda partícula que pueden obtener resultados a través del fenómeno del enredo cuántico.
Debido al diseño del experimento y la naturaleza del entrelazamiento, no se determina la propiedad de la partícula hasta medir el segundo fotón, en otras palabras, 20 nanosegundos después del hecho.
Y es cuando se pone la cosa todavía más interesante.
De hecho, el investigador Seth Lloyd de MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets), ya le puso un nombre al fenómeno: “procrastinación cuántica”. Lloydescribió este interesante comentario en Science respecto a la investigación, recogido por la revista Scientific American:
"En presencia del entrelazamiento cuántico (en el que los resultados de las mediciones están unidos), es posible mantener a raya la toma de una decisión, incluso aún cuando los acontecimientos parecen ya haber hecho una".
Primero mandan al fotón por el detector hasta que es detectado. Una vez lo detectan el fotón se destruye y es entonces, cuando ha desaparecido, que se determina su comportamiento a través del segundo fotón o cubit, con el que estuvo "enredado".
“Ese orden de las operaciones lleva el concepto de elección retardada hasta el extremo. Esto significa que el espacio y el tiempo parecen no desempeñar ningún papel en este asunto", añade Tanzilli.
¿Confundido? Vas por buen camino…
vía:hechosdehoy.com