miércoles, 30 de enero de 2008

Nadie puede oirte gritar, en el espacio




La frase con la que se publicitaba “Alien, el octavo pasajero“, en 1979, intentaba potenciar los aspectos de película de terror de este clásico de Ridley Scott, pero, además, pone de relieve un hecho que, muchas veces, se pasa por alto en la ciencia ficción más escapista: que en el espacio no hay sonido. Es decir, para que podamos oír los sonidos que se producen a nuestro alrededor, las ondas sonoras necesitan un medio por el que propagarse (el aire, por ejemplo) y llegar hasta nuestros oídos. Sin embargo, en el espacio no hay aire, así que no es posible que haya sonido.
Aunque el principio de “La guerra de las galaxias” es espectacular, con ese destructor imperial pasando por encima de la cámara y los cazas disparando torpedos láser, el ruido de los motores de la nave no se debería oír. Teniendo en cuenta que las fuentes de inspiración de la saga estaban en las space operas tipo “Flash Gordon” y “Buck Rogers” (y que las escenas de combates aéreos se inspiran en las películas de la Segunda Guerra Mundial), no es raro que George Lucas y sus chicos incurrieran en ese error. Lo que sí me ha llamado mucho la atención son las escenas de desplazamientos por el espacio de la serie “Firefly“. Siempre que vemos a la nave Serenity surcando el espacio, las escenas no tienen ningún efecto de sonido; hay música, pero nada más.
Adolfocanals@educ.ar






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