
Hace exactamente tres años recibí un sobre con un folleto de publicidad donde se me ofrecía aprender éuskaro en tres meses. Esto, desde ya, no es demasiado digno de recordarse, pero lo que sí llamó mi atención es que en la estampilla del sobre aparecía el perfil medallesco de un hombre: era yo.
Debajo, entre paréntesis, figuraba mi nombre y apellido completo, el año de mi nacimiento y el de mi muerte 1995. Hace casi once años que yo debiera haber muerto. El Correo anda cada día peor.
Debajo, entre paréntesis, figuraba mi nombre y apellido completo, el año de mi nacimiento y el de mi muerte 1995. Hace casi once años que yo debiera haber muerto. El Correo anda cada día peor.
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