
Camina por el acuoso sendero que forja a sus pies el vaivén de las olas.
Juega incansable, marcando sus pequeños pies;
dibujando pasos en la arena;
sabiendo que las aguas los borrarán.
Podría llamarse niña o tal vez Gra... pero eso es lo menos importante.
Ella siente y se siente de aquel lugar.
Mientras la caricia suave de las olas limpia los restos de arena,
contempla el horizonte que se escinde ante ella.
Podría llamarse Gra, tal vez simplemente mujer.
Porque el nombre no es relevante.
Lo realmente trascendente es su juego.
Pasea, se estira en la orilla.
Recoleta con su mano la arena dejándola escapar por un hilo de tiempo.
Se sumerge en las utópicas aguas de las zalemas.
No importa el tiempo, verano o invierno;
no importa calor o frío, no importa la edad.
Una niña sueña con el futuro de ser mujer.
Una mujer sueña con el pasado de su niñez
Una niña-mujer y el mar.
Un Despertares llamado Graciela.
adolfocanals@educ.ar
Juega incansable, marcando sus pequeños pies;
dibujando pasos en la arena;
sabiendo que las aguas los borrarán.
Podría llamarse niña o tal vez Gra... pero eso es lo menos importante.
Ella siente y se siente de aquel lugar.
Mientras la caricia suave de las olas limpia los restos de arena,
contempla el horizonte que se escinde ante ella.
Podría llamarse Gra, tal vez simplemente mujer.
Porque el nombre no es relevante.
Lo realmente trascendente es su juego.
Pasea, se estira en la orilla.
Recoleta con su mano la arena dejándola escapar por un hilo de tiempo.
Se sumerge en las utópicas aguas de las zalemas.
No importa el tiempo, verano o invierno;
no importa calor o frío, no importa la edad.
Una niña sueña con el futuro de ser mujer.
Una mujer sueña con el pasado de su niñez
Una niña-mujer y el mar.
Un Despertares llamado Graciela.
adolfocanals@educ.ar
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