
Érase una vez un hombre sumamente ajeno del mundo
-un loco o quizás un sabio- que,
cuando se levantaba por las mañanas,
tardaba tanto tiempo en encontrar sus sueños,
que por las noches casi no se atrevía a dormirse,
sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.
no recordarlos...
Una noche tomó papel y lápiz, a medida que aparecían ,
iba anotando el nombre de cada personaje y el lugar exacto en que sucedían.
A la mañana siguiente sacó el papel y leyó:
"Amigos" y allí estaban. "Escuela" allí estaba. "Barrio" y allí estaba,
"Ella" y allí estaba, "Cine" y allí estaba... y allí estaban... y allí estaban.
Estaba verdaderamente encantado.
Hasta que le asaltó un horrible pensamiento:
-¿Y yo...? ¿Dónde estoy yo?.
Había olvidado anotarlo, de modo que se puso a buscar y a buscar....
Pero en vano,
ya que no pudo encontrarse a sí mismo.
adolfocanals@educ.ar
-un loco o quizás un sabio- que,
cuando se levantaba por las mañanas,
tardaba tanto tiempo en encontrar sus sueños,
que por las noches casi no se atrevía a dormirse,
sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.
no recordarlos...
Una noche tomó papel y lápiz, a medida que aparecían ,
iba anotando el nombre de cada personaje y el lugar exacto en que sucedían.
A la mañana siguiente sacó el papel y leyó:
"Amigos" y allí estaban. "Escuela" allí estaba. "Barrio" y allí estaba,
"Ella" y allí estaba, "Cine" y allí estaba... y allí estaban... y allí estaban.
Estaba verdaderamente encantado.
Hasta que le asaltó un horrible pensamiento:
-¿Y yo...? ¿Dónde estoy yo?.
Había olvidado anotarlo, de modo que se puso a buscar y a buscar....
Pero en vano,
ya que no pudo encontrarse a sí mismo.
adolfocanals@educ.ar
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