miércoles, 17 de septiembre de 2008

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos 'pasa' del Apocalipsis.


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos 'pasa' del Apocalipsis.


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó la demanda para parar el arranque del  Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), el acelerador de partículas más grande del mundo.

Un grupo de científicos había presentado una denuncia ante el Tribunal ya que temen que los agujeros negros que pueda provocar el LHC violen el derecho a la vida y el respeto a la vida privada. 

El tribunal no tomó una decisión sin embargo acerca de la causa de fondo de la demanda, y su consistencia se está estudiando.

Materia última del Universo

Si dejamos los apocalipsis y otras nimiedades al margen, el LHC es una de las grandes joyas de la ingeniería física moderna. Situado en un tunel bajo la frontera franco-suiza, en las primeras pruebas millones de protones recorrerán los 27 kilómetros del LHC en un solo sentido, con el objetivo de ver si funciona correctamente.

Pasados unos meses, se alcanzará la máxima potencia produciendo choques de protones e iniciando la obtención de datos. El objetivo es indagar en la estructura última de la materia, las propiedades de las fuerzas fundamentales y las leyes que gobiernan la evolución del Universo. 


¿Big-bang de bolsillo?

Algunos de los experimentos que se prevén pasan por crear formas de materia máxima (microagujeros negros y materia extraña) y hacer chocar partículas, es decir, replicar una especie de big-bang de bolsillo.

Estas prácticas son las que le quitan el sueño a varios científicos, entre ellos el profesor de bioquímica alemán y teórico del caos Otto Rössler y coordinada por Markus Goritschnig. 
Su máxima preocupación, que el LHC acaba por crear pequeños agujeros negros capaces de aspirar el planeta y hacerlo desaparecer.

Según dijo Goritschnig a la agencia suiza ATS, los demandantes lamentan que no se haya efectuado un examen de riesgos exhaustivo sobre el proyecto del acelerador igual que el que se hace, por ejemplo, con las centrales nucleares. ''El riesgo es suficientemente alto para que el proyecto sea detenido'', argumentan.

¿Proyecto arrogante?

Ya en marzo el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho interpusieron una demanda en un tribunal de Hawai contra el acelerador, preocupados nuevamente por la destrucción del Universo.

''Sólo una especie tan arrogante como la nuestra puede ahora decir que recrear las condiciones de energía del big bang en la Tierra no ofrece ningún riesgo'', declaraba Sancho.

El CERN los acusó entonces de hipocresía: presentar la denuncia ante el tribunal de Hawai ''para ahorrarse gastos'' cuando se sabe que es poco probable que el CERN se presente ante la legislación americana, no parece ser una apuesta fuerte por salvar el mundo.


adolfocanals@educ.ar

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