
Cierra los ojos.
Imagina que eres la única habitante de una isla a la que nunca llegó nadie antes que tú,
inmersa en un campo de olas de espigas y de un silencio dorado acariciado por el rojo de amapolas despistadas.
Has llegado hasta ella en el barco de papel que echaste a navegar en el arroyo.
Miras al cielo y ves al barco en una nube.
El aleteo de un pájaro viajero te viene a despertar.
.
Abre ahora los ojos y lo verás...
Verás al ángel hay en Ti.
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