
Nacemos prisioneros de nosotros mismos. Si, prisioneros de nuestra propia materia, prisioneros de un cuerpo determinado por la genética. Ese cuerpo gozará, sufrirá, sucumbirá.
¿Qué es la materia en medio del universo? Poca cosa. La energía oscura domina la mayor parte. Nuestro cuerpo es materia que se transforma, envejece y perece pero toda esa energía que es el espíritu es la que prevalece y determina. A pesar de no ser materia nuestro espíritu también padece y goza pero en forma diferente, más elevada.
“Me aferró de la mano y todavía se atormentó:
—Has hecho mal. Tendrás pena. Parecerá que estoy muerto, pero no es verdad.
Yo me callaba.
—¿Comprendes? Es demasiado lejos y no puedo llevar este cuerpo que pesa demasiado.
Seguí callado.
—Será como una corteza vieja que se abandona. No son nada tristes las viejas cortezas...
Yo me callaba. El principito perdió un poco de ánimo. Pero hizo un esfuerzo y dijo:
—Será agradable ¿sabes? Yo miraré también las estrellas. Todas serán pozos con roldana herrumbrosa. Todas las estrellas me darán de beber.
Yo me callaba.
—¡Será tan divertido! Tú tendrás quinientos millones de cascabeles y yo quinientos millones de fuentes...
El principito se calló también; estaba llorando.”
Algunos son días difíciles en el camino, días de cansancio, expectativas y certezas. No siempre las certezas son alentadoras y las expectativas muchas veces pueden estar cargadas de esperanza.
La realidad a veces ahoga, agobia pero es la realidad y la materia es eso; sólo materia. Poca cosa. Ojalá todos lo entendamos.
“LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”
ANTOINE DE SAINT - EXUPÉRY
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