
Acurrucado junto al frío de mi ventana
me pierdo entre sueños con sabor a cristal.
Reflejado entre espejos que apenas me hablan...
por más que yo lo intente
por más que ahonde la mirada
por más de lo que yo quisiera.
Hundido entre demonios de plata
y soldados de hierro...
Mirando hacia un sol
que se empeña en no salir.
Huyendo del embrujo de esa luna
que mira con demasiada tristeza.
Buscando respuestas de preguntas
que ni siquiera se han inventado.
Deprisa, no perdamos la cordura
corramos y pongámonos a salvo
antes de que las nubes caigan
y ennegrezcan toda una vida.
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