
MUJER
Estoy segura de que si la luna se asomara en el espejo del río, exclamaría como cualquier otra mujer:
“¡Dios mío, qué pálida estoy!”
y enseguida correría a maquillarse como lo hace cualquier otra mujer que tampoco está conforme con su verdadero rostro, el que Dios le dio y el que por legítimo derecho humano le pertenece…
¡al natural!
elisagolottlibreexpresion.blogspot.com
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