En el principio
fue el vacío inconcluso
de la nada
sobre la que Dios dominaba
todopoderoso.
Otros ángeles caídos
se encargaron después
de implantar las parcelas
para su criminal abuso.
Entonces aparecieron a la deriva
las seiscientas cosas singulares,
distintas unas a otras
y adornadas con nombres invisibles.
Y ya no hubo sino fracturas
de las que supuraron
mares y tierras
y listas incompletas de objetos
extraños a la primera memoria.
Y Dios herido dijo:
ahí te dejo.
Y como ángel demolido
supe el sentido posible
de la muerte.
La búsqueda permanente
del principio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario