
¿Podría un tipo de cristal electrónico anteriormente desconocido ayudar en el futuro de la electrónica?
Los cristales electrónicos tridimensionales se descubrieron en el laboratorio en la década de 1990, y fueron predichos ya en 1934 por el famoso físico húngaro Eugene Wigner.
“Imagina un sandwich, y el jamón que hay en medio son tus electrones”, explicó el Dr. Guillaume Gervais, director del Laboratorio de Experimentos de Materia Condensada a Temperatura Ultra-Baja. “En un cristal electrónico 2D, los electrones están apretados entre los dos materiales y son asimismo bidimensionales. Pueden moverse en un plano, como bolas sobre una mesa de billar, pero no hay movimiento arriba y abajo. Hay grosor, pero están pegadas”.
Hasta un descubrimiento accidental durante uno de los primeros experimentos de Gervais a temperaturas ultra-bajas en 2005, no obstante, nadie había predicho la existencia de cristales electrónicos cuasi-tridimensionales.
“Decidimos pellizcar la bidimensionalidad aplicando un campo magnético muy grande, usando el mayor imán del mundo en el Laboratorio Magnético de Florida”, dijo. “Sólo tienes acceso al mismo durante cinco días al año, y el tercer día surgió algo totalmente inesperado”.
El “surgimiento” de Gervais fue la asombrosa transformación de un sistema electrónico bidimensional dentro del material semiconductor en un sistema cuasi-tridimensional, algo que la teoría existente no predecía.
“En realidad no es un 3-D, es un estado intermedio, un fenómeno totalmente nuevo”, dijo. “Este es el tipo de cosas que le encanta a los teóricos. Ahora se están rascando la cabeza intentando ajustar sus modelos”.
La importancia de este descubrimiento para la microelectrónica y la computación podrían ser profundas. Desde la invención del circuito integrado en 1958, la Ley de Moore ha alimentado la electrónica casera cada vez más rápida, ordenadores personales y la revolución de Internet que ha cambiado el mundo. Pero, explica Gervais, la Ley de Moore no es una fuerza irresistible, y en algún momento de la próxima década, inevitablemente colisionará con el objeto inmóvil de las leyes de la física.
“En un transistor estándar, tienes una puerta y el flujo de electrones se controla como si se tratase de un grifo que controlase un flujo de gas”, dijo. “Puedes imaginar las partículas como unidades independientes, las cuales nos permiten tratarlas como unos y ceros o encendido y apagado en la computación digital.
“No obstante, una vez que llegas a la nanoescala, las fuerzas cuánticas entran en juego y los electrones pueden condensarse en un estado colectivo y perder su naturaleza individual. Entonces surgen toda clase de extravagantes fenómenos. En algunos casos, incluso se dividen los electrones. Los conceptos de “encendido” y “apagado” pierden todo significado bajo estas condiciones”.
“Este tema es académica, pero no sólo académica. Los mismos materiales semiconductores con los que estamos trabajando, se usan actualmente el teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos. Tenemos que comprender los efectos cuánticos de forma que podamos usarlos en nuestro propio beneficio y tal vez reinventar por completo el transistor. De esta forma, el progreso en la electrónica seguirá su camino”.
Fuente:Kanija.
No hay comentarios:
Publicar un comentario