lunes, 20 de octubre de 2008

Odisse, me has preguntado sobre...



Nunca acaba uno de marcharse de donde le echan.

Otra cosa sería si la marcha es por propia voluntad, pero cuando ya no queda voluntad de nada, no se puede elegir.
Estoy aquí porque debía volver,
 porque no quiero vivir en el pasado pero no se puede romper con todo lo anterior. 

A veces, es necesario detenerse y ver que la percepción que tenemos de lo acaecido no coincide con lo que ha ocurrido a tiempo real. Es como una paramnesia emocional. Saltar en el tiempo y colocar todo en su lugar.

El tiempo ha pasado y aunque la piel aún lo recuerde todo, el cuchillo ya solo araña.
Otras veces optamos por las heridas abiertas, queremos notarlas porque es preferible eso a no sentir nada. No estoy seguro.

La única forma de salvarse es no tener memoria y como ‘El hombre sin pasado’ de Kaurismaki, poder tener una segunda oportunidad.

Memoria ... nuestro torrente sanguíneo.
Yo.

No hay comentarios: