jueves, 9 de octubre de 2008

Terapia de yodo radioactivo (I -131).

En qué consiste la terapia de yodo radioactivo (I -131) y cómo se utiliza

La terapia de yodo radioactivo I-131 (también llamado Radioyodo I-131) constituye un tratamiento para la excesiva actividad de la glándula tiroides, una afección denominada hipertiroidismo.

La medicina nuclear constituye una subespecialidad dentro del campo de la radiología que utiliza cantidades muy pequeñas de material radioactivo para diagnosticar o tratar enfermedades u otras anomalías dentro del cuerpo.

La tiroides es una glándula ubicada en el cuello que produce dos hormonas que regulan todos los aspectos del metabolismo corporal, el proceso químico de convertir alimento en energía. Cuando la glándula tiroides posee una excesiva actividad, produce una cantidad mucho mayor de estas hormonas, y acelera el metabolismo.

El yodo radioactivo (I-131) es un isótopo creado a partir de yodo con el fin de emitir radiación para usos médicos. Cuando se ingiere una pequeña dosis de I-131, se absorbe hacia el flujo sanguíneo en el tracto gastrointestinal (GI) y se concentra en la sangre por la glándula tiroides, donde comienza a destruir las células de la glándula.

El yodo radioactivo I-131 asimismo se podría utilizar para tratar la enfermedad de Graves, el bocionódulos en la tiroides, y cáncer de tiroides.

Quién estará involucrado en este procedimiento

Un radiólogo especialmente capacitado en medicina nuclear, entre otros, posiblemente un endocrinólogo, un oncólogo, cirujano de tiroides y un encargado de la seguridad radioactiva, formarán parte de su equipo de tratamiento.

Qué equipo se utiliza

No se utiliza ningún equipo durante la terapia de iodo radioactivo.

Quién opera el equipo

No se utiliza ningún equipo durante la terapia de iodo radioactivo, el paciente simplemente ingiere una dosis preparada.

Se necesita alguna preparación especial para el procedimiento

Podrá regresar a su hogar tras el tratamiento de iodo radioactivo, pero debe evitar un contacto prolongado y cercano con otras personas por varios días, en especial con mujeres embarazadas y niños pequeños. Casi toda la cantidad de yodo radioactivo abandona el cuerpo durante los dos primeros días posteriores al tratamiento, en primer lugar a través de la orina. Asimismo, se pueden excretar pequeñas cantidades a través de la saliva, sudor, lágrimas, secreciones vaginales, y heces.

En caso de que sus actividades laborales o diarias impliquen un contacto prolongado con niños pequeños o mujeres embarazadas, deberá esperar varios días tras el tratamiento para retomar sus actividades. Los pacientes con niños en el hogar deben dejar a otra persona al mando del cuidado de los mismos durante los primeros días posteriores al tratamiento.

Su equipo de tratamiento le proporcionará una lista con otras medidas de precaución que debe tomar tras el tratamiento con I-131. Los siguientes criterios cumplen con la Comisión Nuclear Reguladora:

  • Utilice un baño privado, de ser posible, y tire la cadena dos veces tras cada uso.
  • Dese un baño diariamente y lávese las manos con frecuencia.
  • Beba una cantidad normal de líquido.
  • Utilice cubiertos descartables o lave sus utensilios en forma separada a la de los demás.
  • Duerma solo y evite el contacto íntimo prolongado. Se permiten breves períodos de contacto cercano, como dar la mano o abrazar.
  • Lave su ropa de cama, toallas, y vestimenta diaria en su casa, en forma separada. No se requiere un lavado especial del lavarropas entre las cargas.
  • No prepare alimentos para otras personas que requieran una manipulación prolongada con las manos al descubierto.

A los pacientes que necesitan viajar de inmediato tras el tratamiento con yodo radioactivo se les aconseja llevar una carta explicativa de su médico. Los dispositivos de detección de radiación utilizados en los aeropuertos y edificios federales podrían resultar sensibles a los niveles de radiación presentes en los pacientes que siguieran el tratamiento con I-131 hasta por tres meses. Según la cantidad de radioactividad administrada durante el tratamiento, su endocrinólogo o encargado de seguridad de radiación podría recomendarle medidas de precaución prolongadas por hasta varias semanas tras el tratamiento.

El radioyodo nunca se debe emplear en una paciente embarazada. El I-131 proporcionado durante el embarazo puede dañar la glándula tiroides del bebé. Al administrársele a una madre lactante, el yodo radioactivo puede alcanzar al bebé por medio de la leche materna. La mayoría de los médicos creen que este procedimiento no debería emplearse en mujeres que se encuentran en período de lactancia a menos que decidieran dejar de amamantar a su bebé por completo. Asimismo, el embarazo debería posponerse hasta al menos seis a 12 meses tras el tratamiento con I-131, ya que el tratamiento expone los ovarios a la radiación.

Las mujeres que aún no alcanzaron la menopausia deberían discutir a fondo el uso de I-131 con su médico.

De qué manera se lleva a cabo el procedimiento

El tratamiento para el hipertiroidismo casi siempre se lleva a cabo en forma ambulatoria debido a que la dosis requerida es relativamente pequeña.

El radioyodo I-131 se ingiere en una sola dosis, en forma de cápsulas o líquidos, y se absorbe rápidamente por medio del torrente sanguíneo en el tracto gastrointestinal (GI) y se concentra en la sangre por la glándula tiroides, donde comienza a destruir las células de la glándula. A pesar de que la radioactividad de este tratamiento permanece en la tiroides por algún tiempo, se disminuye en gran medida luego de unos días. El efecto de este tratamiento en la glándula tiroides generalmente se desarrolla en aproximadamente tres meses, con la aparición máxima de beneficios tras un período de tres a seis meses posteriores al tratamiento.

Qué experimentaré durante el procedimiento

Los pacientes podrían experimentar un poco de dolor en la tiroides tras la terapia de I-131. Debe solicitar a su médico la recomendación de un analgésico de venta libre para tratar este dolor, en caso de aparecer.

Pueden aparecer efectos secundarios permanentes a causa del procedimiento

Es muy probable que se destruya completamente la glándula tiroides mediante este procedimiento. Debido a que las hormonas producidas por la tiroides son esenciales para el metabolismo, la mayor parte de los pacientes necesitarán tomar píldoras para la tiroides por el resto de sus vidas tras el procedimiento. Básicamente no existen otros efectos secundarios permanentes provenientes de este procedimiento.


adolfocanals@educ.ar


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