
Extrañeza en el tiempo de la sombra,
para vivir desnudos en la arena.
Nitrógeno en tu piel de las estrellas
que me hablan de distancias infinitas.
Silicio en tus heridas eonarias
en la luz del silencio primigenio.
Oxígeno en tu cuerpo de galaxias
con supernovas llenas de pasión.
Magnesio en la escalera del recuerdo
que te lleva por pulsos sin historia.
Elementos perdidos en tus células
te rescatan de todo lo ignorado
y te acercan al centro del placer,
sintiendo que ya eres cuántum puro.
Ana Muela Sopeña
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