
Foto: Izquierda, Plutón y su familia Charon, Hydra y Nix. Derecha, Eris y su luna Dysnomia
Nadie que esté en su sano juicio puede oponerse a un nombre tan sensacional como un “plutoide” para denominar a planetas enanos como Plutón.
Es sencillamente genial.
La decisión la tomó, en medio de gran algarabía,
la International Astronomical Union en una reunión en Oslo, a la que habría dado un brazo por asistir.
Pobre Plutón.
De príncipe pasó a ser mendigo hace dos años, cuando se le quitaron sus títulos de nobleza.
Pero ahora viene la revancha porque su nombre quedará indeleblemente impreso y multiplicado sobre las cabezas de todos esos proletarios que alguna vez aspiraron a ser planetas pero no tienen la pasta suficiente para comprarse el título, y deambulan por los barrios bajos del Sistema Solar, allá lejos de los vecindarios importantes.
“Los Plutoides son cuerpos celestes en órbita alrededor del sol, a una distancia mayor que aquella de Neptuno, que tienen masa suficiente para que su propia gravedad se imponga sobre fuerzas rígidas, de tal manera que pueden asumir la forma (casi esférica) de equilibrio hidrostático, y que no han salido del vecindario que rodea su órbita”
Léase: objetos pequeños casi redondos más allá de Neptuno que dan la vuelta al sol y tienen muchos vecinos rocosos.
Hasta ahora solo se han bautizado a dos plutoides:
Plutón, como era de esperarse, y una bonita compañera con el romántico nombre de Eris,.
Algo me dice que a pesar de la ignominia que le hicieron,
Plutón va a salir ganando.
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