jueves, 16 de julio de 2009

en aquel instante ...


Él conoce el atajo como la palma de su mano.

Lo recorre todos los días al salir de su casa a la facultad.

Un tramo desértico que hasta los insectos evitan.

Esa mañana no logró concentrarse y mantener los ojos
sobre aquellas piedras.

Había leído al pasar,
los titulares del periódico local que en grandes letras aludían
a la fecha del día:06 de junio del año 2002;

con las predicciones de la pitonisa del pueblo.

El fatídico número 666,
cual hechicero tejía en su mente laberintos que la forzaban
a errar en él sin tregua.

El sonido estridente de la sirena marcando el fin de la jornada laboral,
dibujó alivio e inquietud en su cara.

Se despidió apresuradamente del grupo de investigación,
sin aceptar el café de los martes, en el bar de la esquina.

Los copos menudos de la nevisca brotaban
de motas blancas su abrigo escarlata.

El presentimiento sobrevino solapado
y artero dificultando la respiración.

Una flecha se clavó en sus miedos cuando a su espalda
pasos cautelosos resonaron en el suelo de piedra.

Alguien más estaba allí...

¡Quién es!-gritó imperativo.

El lugar se cubrió de una densa niebla.

Los alquimistas dirían de un sol negro de energías negativas
que amenazaban ahogarlo.

Las miles de apariencias de los demonios presentes
se fundieron en única forma.

Un par de oscuros e inertes ojos lo miraban sin piedad...

Supo así de ese dios sin cara que hay detrás de los dioses
a la hora de la muerte.-


¡¡¡ Hasta mañana !!!

No hay comentarios: