jueves, 8 de octubre de 2009

2009 Ig Nobel, Física


Por qué las mujeres embarazadas no se caen al caminar

Los premios Ig Nobel son una parodia de los premios Nobel

que suele resolverse en las mismas fechas que los premios originales, aproximadamente en el mes de octubre.

Están organizados por la revista de humor científica Annals of Improbable Research (AIR), y co-patrocinados por varias sociedades que ostentan la palabra Harvard en su denominación, como The Harvard Computer Society o The Harvard-Radcliffe Society of Physics Students. La gala de entrega se realiza en el Sanders Theatre, de la Universidad Harvard.

Su aceptación y popularidad desde su institución en 1991
es creciente con el paso del tiempo.

Estos premios galardonan los logros de investigaciones que primero pueden provocar risas, pero después hacen que las personas piensen.

Los premios pretenden celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo
y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología.

Según sus organizadores, los premios se establecieron como homenaje a Ignacious Nobel, el ficticio inventor de la soda pop.

En inglés Ig Nobel se pronuncia igual que ignoble,
que significa «innoble», de ahí el nombre.




La columna vertebral de una mujer embarzada, durante los meses de gestación, se va curvando de tal forma que corrige la posición del centro de gravedad de la mujer y lo recoloca en una posición muy próxima a la que tiene cuando la mujer no está preñada.

Esta curvatura hacia adentro de la columna vertebral es llamada lordosis lumbar. Los ganadores del Premio Ig Nobel de Física de este año, los norteamericanos Katherine K. Whitcome, de la Universidad de Cincinnati, Daniel E. Lieberman,
de la Universidad de Harvard, y Liza J. Shapiro, de la Universidad de Texas, han realizado un análisis biomecánico alimentado por datos de medidas morfométricas de esta adaptación evolutiva de los homininos.

Su artículo demuestra que sin esta corrección caminar de forma erguida sería mucho más difícil debido al momento de fuerzas (torque) introducido
por el peso del feto en la articulación de la cabeza del fémur
y el hueso de la cadera (en el acetábulo).

Su artículo técnico es “Fetal Load and the Evolution of Lumbar Lordosis
in Bipedal Hominins,” Nature 450: 1075-1078, December 13, 2007
[versión gratis en Harvard].

El artículo además busca las raíces evolutivas de este proceso, encontrando indicios evolutivos de la adaptación de las vértebras humanas para permitir
esta lordosis durante la gestación también aparece
en homininos más primitivos.

Sin embargo, no aparece en los homínidos cercanos a los homininos,
como los chimpancés.



A veces es sorprendente como un hecho científico sobre la evolución
de los homínidos y homininos es aprovechado por los defensores
del creacionismo para su propios argumentos.

Como curiosidad os remito al artículo de Carl Wieland,
“Curved spines and pregnant primates,” Journal of Creation 22: 9-11, 2008,
que afirma que el hecho de que los Australopithecus africanus no presentan
una adaptación vertebral tan clara como la de la especie Homo
es un indicio de que no caminaban erguidos, utilizando como argumento fundamental el artículo que ha recibido el Premio Ig Nobel de este año
y que no afirma nada al respecto.

Este tipo de argumentos se caen por su peso con la nueva evidencia
publicada en Science esta semana de que los Ardipithecus ya caminaban erguidos, en ocasiones, hace 4,4 millones de años.

Una hembra, Ardi, sustituirá a Lucy (de sólo 3,2 millones de años)
como el hominino más antiguo, ya separado de la línea evolutiva
de otros homínidos (entre ellos los chimpancés).

by.francisthemule

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