A veces el viento gira en contra sin saber cómo ha ocurrido.
El viaje parece tranquilo.
Una suave brisa acaricia tu rostro, el viento sopla de cara.
Todo invita al preludio de un tranquilo instante.
Pero las cosas cambian en el momento más inesperado.
A lo lejos una nube pequeña empieza a oscurecer el horizonte.
Por algunos segundos te preguntas, seguir o volver…
Cuando abres los ojos la tormenta ya está encima
Los vientos soplan fuerte y anuncian la inminente descarga
En medio de tal pavor, te preguntas
¿En qué momento ignoré aquellos avisos?
Y recuerdas el calor y la brisa en el rostro…
No queda más que recoger las velas y esperar que la furia amaine…
Sin llevarte con ella por delante.
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