viernes, 11 de febrero de 2011

Somos memoria...



A veces el pasado nos persigue, y se hace tan palpable que nos impide retomar nuestras vidas tal y como eran antes de que determinados acontecimientos tuviesen lugar provocando un daño irreparable en nuestra mente y en nuestra vida; 
antes de que él, o ella, apareciese, desapareciese o ambas cosas; antes de que una verdad inesperada brotase de sus labios;
 antes de que...

Más de una vez yo mismo he deseado no recordar,
 no verme obligado a visionar una y otra vez ciertas imágenes
 o palabras que me provocaban o me provocan un dolor intenso,
 tan profundo que no sé exactamente de dónde viene,
 ni a dónde se irá cuando se vuelva ligero y,
 finalmente, casi desaparezca.

Hace poco llegó a mis oídos la noticia de un hombre
 que no tenía ni medio minuto de memoria.

Entonces pensé:

¿Qué ocurriría si nos pasásemos al otro extremo?

 ¿Qué pasaría si los recuerdos de nuestro pasado se redujesen
 a unos segundos, haciendo imposible incluso encadenar
 un pensamiento con otro?

Algo casi imposible, pues somos memoria en los sentires.


No hay comentarios: