A veces el pasado nos persigue, y se hace tan palpable que nos impide retomar nuestras vidas tal y como eran antes de que determinados acontecimientos tuviesen lugar provocando un daño irreparable en nuestra mente y en nuestra vida;
antes de que él, o ella, apareciese, desapareciese o ambas cosas; antes de que una verdad inesperada brotase de sus labios;
antes de que...
Más de una vez yo mismo he deseado no recordar,
no verme obligado a visionar una y otra vez ciertas imágenes
o palabras que me provocaban o me provocan un dolor intenso,
tan profundo que no sé exactamente de dónde viene,
ni a dónde se irá cuando se vuelva ligero y,
finalmente, casi desaparezca.
Hace poco llegó a mis oídos la noticia de un hombre
que no tenía ni medio minuto de memoria.
Entonces pensé:
¿Qué ocurriría si nos pasásemos al otro extremo?
¿Qué pasaría si los recuerdos de nuestro pasado se redujesen
a unos segundos, haciendo imposible incluso encadenar
un pensamiento con otro?
Algo casi imposible, pues somos memoria en los sentires.

No hay comentarios:
Publicar un comentario