Nunca supe qué quería ser de mayor
hasta que aquella noche tan oscura
me dijiste que querías ver las estrellas
y me hice cazador de nubes.
Me dediqué, en cuerpo y alma,
a recoger una por una cada nube que encontré.
Me di cuenta un poco tarde
de que, entre tanta niebla, te había perdido.
Y me quedé yo solo
en mitad de la noche estrellada.
Corolario:
Me faltó una brújula…

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