martes, 19 de abril de 2011

Anticipando el futuro para percibir el presente


Quedarse mirando a un dibujo para provocar una ilusión óptica
 es habitualmente un acto de ociosa curiosidad, 
parecido a la quiromancia o la astrología.

 El punto desaparece o no. 

La silueta de la bailarina (ver imagen) se mueve en el sentido de las agujas del reloj o en contra. 

La cara en tres dimensiones se materializa o no, 
y la explicación siempre parece tener algo que ver con el ojo 
o con la creatividad o, incluso, con la personalidad.

De hecho los científicos han investigado estas ilusiones durante cientos
 de años, buscando claves que nos permitan comprender cómo el cerebro construye un todo ininterrumpido a partir del inestable calidoscopio luminoso que entra por los ojos. 

Hoy día los neurocientíficos denominan a estas ilusiones perceptivas,
no ópticas, porque el sistema visual al completo está implicado,
 y sus teorías sobre lo que ocurre pueden sonar tan exóticas 
como la que más.

En el número actual de la revista Cognitive Science el equipo liderado
 por Mark Changizi del Instituto de Tecnología de California argumenta 
que es la habilidad adaptativa del cerebro para ver el futuro cercano 
es lo que crea muchas ilusiones comunes ya que, al necesitar el cerebro
 un tiempo para procesar la información visual, tiene que anticipar
 el futuro para percibir el presente.

Un debate fundamental en la investigación visual es si el cerebro 
usa una bolsa llena de trucos ad-hoc para fabricar un modelo continuo
 del mundo, o un principio general, como completar imágenes inconexas basándose en la inferencia a partir de nuevos hechos y de la experiencia. 

La respuesta puede que sea ambas. 

Pero las ilusiones perceptivas nos permiten echar un vistazo al sistema. 

Cuando se muestran dos imágenes en rápida sucesión, una de un punto
 a la izquierda de la pantalla y otra de con el punto a la derecha, 
el cerebro ve movimiento de izquierda a derecha, aunque no haya ninguno. 

El sistema visual ha construido aparentemente un escenario después
 de haberlo percibido, conciliando las imágenes imputando movimiento.

En un experimento realizado por el Dr. Nijhawan, la gente observaba un objeto pasar por delante de una lámpara.

 La sincronización era exacta: la lámpara se encendía en el preciso momento en el que el objeto pasaba.

 Pero la gente percibía que el objeto ya había pasado la lámpara antes 
de que ésta se encendiese. 

Los investigadores afirman que el cerebro ha evolucionado
 para ver una fracción de segundo en el futuro cuando percibe el movimiento. 

Si el cerebro necesita al menos una décima de segundo para procesar
 la información visual, trabaja con información vieja.

 Modelando el futuro durante el movimiento, está “viendo” el presente.

El Dr. Changizi y sus colegas mantienen que es un principio general el que
 el cerebro aplica a una amplia variedad de ilusiones que engañan al cerebro
 y le hacen percibir movimiento 

El Dr. Changizi dice que estas ilusiones también pueden
 darse en la vida diaria. 

Cuando una bola de golf rueda por la hierba del green y cae repentinamente en el agujero, el cerebro algunas veces percibe un rastro de la bola pasado
 el hoyo.

 Pero este tipo de cosas no se experimentan a menudo porque
 el cerebro es muy bueno disimulando sus errores

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