Un viejo resorte llegó saltando hasta mi casa.
Lo quise parar y me cortó.
Saltando también.
Seguí sus pasos.
Y los transeúntes me creyeron loco.
Lo quise parar y me cortó.
Saltando también.
Seguí sus pasos.
Y los transeúntes me creyeron loco.
Aunque empezaron a saltar detrás de mí y del resorte.
por la calle Belgrano (¿no debió ser Salta?).
Finalmente el resorte se cansó,
o se le acabó el impulso.
Y se detuvo en una esquina oscura.
Yo también paré
Y detrás de mí toda la ciudad.
Frenó igual que nosotros.
Y todos pensamos a la vez:
Fue una pena
Porque era lindo jugar a ser resorte
Entonces…
Tomamos maletines paraguas
bolsos corbatas carteras
bolsos corbatas carteras
Y seguimos siendo grandes que no juegan
Por ahí.

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