miércoles, 13 de abril de 2011

La increíble antigüedad de la luz que hoy te ilumina



La luz del Sol es de crucial importancia para la vida en nuestro planeta y a menudo no le damos importancia.

 La formación de la vida en la Tierra se debe a la energía emanada por el sol en forma de luz y calor a lo largo de miles de millones 
de años. 

El Sol genera y gasta la misma cantidad de energía que la usada
 por toda la humanidad en todos los tiempos en menos de un segundo. 

Y ahora veremos que el modo en que la luz consigue llegar desde
 allí hasta aquí es un proceso increíble.

La energía creada en el proceso de fusión sale del núcleo en forma
 de partículas de luz y calor llamadas fotones, que son los que traen
 los cálidos rayos del Sol a la Tierra. 

Para llegar a nuestro planeta los fotones deben recorrer un largo camino a través de todas las capas del Sol. Primero un fotón entra 
en la zona radioactiva de 298.000 kilómetros de espesor, 
zona que posee tal densidad que el fotón choca constantemente contra otras partículas, entre ellas átomos de hidrogeno y helio;
 lucha por salir describiendo un caótico zigzag que los científicos denominan “paseo al azar”

En esta instancia el fotón no puede escapar sin entrar en contacto
 con otras partículas una y otra vez; los átomos lo absorben y vuelven a expulsarlo, y este proceso puede repetirse millones de veces.

A medida que la densidad desciende y se acerca al exterior del Sol,
 las colisiones e interacciones son menores. 

Cuando al fin llega a menos de 209.000 kilómetros de la superficie,
 el fotón entra en la zona convectiva y su paso se acelera de repente; aquí es conducido hacia arriba por una especie de ebullición, ascendiendo en enormes columnas de gas a cientos de kilómetros 
por hora, y tardando solo diez días en llegar a la superficie solar.

 El increíble viaje casi ha terminado cuando el fotón despega mediante los tenues gases de la atmosfera solar; desde ahí solo tarda ocho minutos en recorrer los 150 millones de kilómetros de espacio
 hasta nuestro planeta.

 Increíblemente cuando la luz solar llega a la Tierra ya tiene
 una existencia de cientos de miles, o tal vez, millones de años.

Así que la próxima vez que te recuestes a tomar sol, o te sientes a leer un libro en una plaza, o simplemente salgas a la calle de día y veas todo a tu alrededor iluminado de manera natural, recuerda: 
esa luz fue creada hace millones de años, incluso antes
 de que existiera el primer ser humano, en el núcleo de nuestra estrella más cercana, el Sol.


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