Puede que no nos demos cuenta, pero cada uno de nosotros es un ecosistema andante: pequeños ácaros del género Demodex campan a sus anchas en los folículos de las pestañas alimentándose de células epidérmicas, levaduras microscópicas viven en la lengua, dientes, piel e intestinos y virus como el herpes simple pueden permanecer latentes durante años en las terminaciones nerviosas.
Quizás uno de los más extraños sean los fragmentos de ADN autorreplicantes, parecidos a virus, que infectaron a nuestros ancestros y que todavía suponen un 8% de nuestro genoma.

Del mismo modo, tomar antibióticos puede trastornar el ecosistema en nuestro sistema digestivo al matar no sólo a bacterias causantes de enfermedades, sino también a microorganismos beneficiosos comoLactobacillus acidophilus.
Coexistir con microorganismos implica un equilibrio biológico.
Aunque la mayor parte del tiempo vivimos felices ignorando su actividad, saber cómo son y lo que hacen nos puede ayudar a entenderlos mejor.
1. Pie de atleta
Trichophyton y Epidermophyton son dos géneros de hongos filamentosos parásitos que se pegan a los pies en las duchas públicas ocasionando el pie de atleta, un tipo de dermatofitosis o tiña.
Si alcanzan las uñas de los pies y otras zonas de la piel, incluyendo el cuero cabelludo y los genitales, pueden provocar tiña del cuerpo y tiña crural o de la ingle, respectivamente, siendo uno de los casos de micosis —enfermedades producidas por hongos— más comunes.

2. Flora (y fauna) genital
El pH ácido mantiene a raya a Candida albicans, una levadura responsable de la candidiasis. En personas sanas, C. albicans no es patógena, pero si se altera la flora microbiana normal, puede multiplicarse rápidamente y volverse patógena. La mayoría de las infecciones de esta levadura afectan a la piel y las mucosas.

En el caso de las mujeres, la vaginitis por C. albicans se produce cuando la población de Lactobacillusdisminuye por algún motivo (tratamiento con antibióticos, anticonceptivos orales, embarazo o cualquier otro factor que comprometa sus defensas locales) y el pH aumenta a unos niveles que permiten la proliferación de esta levadura y se produce una secreción blanco-amarillenta, parecida al requesón, en la zona vaginal. También puede transmitirse a los varones durante el coito y provocar balanitis, una infección del glande y el pene que comienza en forma de vesículas sobre éste que se convierten en manchas y se acompañan de un intenso picor y quemazón.
Pero no sólo hay
buenos. Los
bajos fondosse pueden convertir en la morada de un
ser abominablecuya sola mención provoca que se erice el vello de salva sea la parte: Phthirus pubis, la ladilla. Aunque no parece transmitir ninguna enfermedad aparte del picor e irritación que provoca sus hábitos alimenticios, este piojo no deja de ser un inquilino non grato que se transmite frecuentemente durante el coito.

Phthirus pubis. Una micrografía de microscopio electrónico de barrido muestra cómo es el
monstruoaumentado unas 80 veces. Este piojo utiliza las garras de sus seis patas (es un insecto, a diferencia de los ácaros, que tienen ocho patas y son arácnidos) para mantenerse en su sitio mientras chupa la... sangre con sus piezas bucales mordedoras.
3. Firmicutes y Bacteroides
Alrededor de 500 especies de bacterias, que suponen aproximadamente un kilo y medio, viven dentro de los intestinos. La mayoría de ellas pertenecen a los filos: Firmicutes y Bacteroides. Metabolizan hidratos de carbono, producen nutrientes tan esenciales como las vitaminas K y B12 y previenen la infección de bacterias dañinas. Su número es ya de por sí suficiente para evitar la competencia de microorganismos patógenos.

4. Papilomavirus humano

5. Piojos

quebraderos de cabezadurante mucho tiempo: se encontró un huevo de este piojo en una mata de pelo con una antigüedad de 10.000 años. Estos insectos planos, sin alas y de pequeño tamaño (entre 1 y 2 milímetros) chupan sangre humana y producen un pegamento junto a sus huevos —las liendres— para unirlos al pelo. Este pegamento se seca rápidamente y es muy duro. En ocasiones la hembra se queda pegada a él.
Además de que la picadura de este piojo puede ser muy irritante, este insecto puede ser vector de algunas enfermedades, incluido el tifus.
6. Estreptococo bucal

7. Ácaros del género Demodex
Estos ácaros son pequeños artrópodos de unos 0,3 milímetros de largo, aspecto alargado y patas rechonchas. En el cuerpo humano habitan dos especies de ácaros del género Demodex: D. folliculorum, que vive en los folículos capilares, y D. brevis, que vive cerca de las glándulas sebáceas. En general, ambos ácaros son unos inquilinos inofensivos.

Normalmente su hábitat preferido es la cara; en particular, la frente, mejillas, cejas y pestañas, sobre donde comen, se aparean y crecen, dejando raramente estos confortables lugares para dar un paseo nocturno por la cara. Para sus anfitriones humanos, la incidencia de las infecciones aumenta con la edad: aproximadamente el 20% de los jóvenes menores de 20 años está afectado, pero en el caso de las personas ancianas, el porcentaje es cercano al 100%.
8. Herpes zóster

9. Virus fósiles
Alrededor de un 8,3% del genoma humano consiste en secuencias de ADN de virus que infectaron a nuestros ancestros hace millones de años. Estos y otros fragmentos de ADN parásito y autorreplicante han evolucionado con nosotros y pueden insertar copias de ellos en nuestro genoma, provocando mutaciones que podrían causar nuevas enfermedades genéticas.
10. Estafilococos, pulgas y chinches de las camas


mundialmente famosaCimex lectularius fue, hasta la invención de los insecticidas modernos, la plaga doméstica más importante. Como otras especies de la familia, C. lectularius no permanece en su anfitrión tras alimentarse, lo que tiene lugar durante la noche, sino que durante el día se esconden en grietas o entre las ropas de la cama. Si bien no existen pruebas de que esta chinche transmita ninguna enfermedad, sus picaduras son tremendamente molestas.

vía: entomoblog
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