miércoles, 15 de junio de 2011

Un planeta llamado Cuerpo.


Puede que no nos demos cuenta, pero cada uno de nosotros es un ecosistema andante: pequeños ácaros del género Demodex campan a sus anchas en los folículos de las pestañas alimentándose de células epidérmicas, levaduras microscópicas viven en la lengua, dientes, piel e intestinos y virus como el herpes simple pueden permanecer latentes durante años en las terminaciones nerviosas. 
Quizás uno de los más extraños sean los fragmentos de ADN autorreplicantes, parecidos a virus, que infectaron a nuestros ancestros y que todavía suponen un 8% de nuestro genoma.
Diferentes hábitats para microorganismos y parásitos
La mayoría de las veces compartimos nuestro cuerpo en armonía con cerca de 90 billones de microorganismos, pero en ocasiones esta convivencia se convierte en una riña vecinal cuando a las chinches, los piojos y las pulgas les da por usarnos como fuente de alimento o cuando virus tales como el herpes simple o el papilomavirus provocan erupciones en la piel en forma de desagradables pústulas o verrugas. 


Del mismo modo, tomar antibióticos puede trastornar el ecosistema en nuestro sistema digestivo al matar no sólo a bacterias causantes de enfermedades, sino también a microorganismos beneficiosos comoLactobacillus acidophilus.
Coexistir con microorganismos implica un equilibrio biológico. 
Aunque la mayor parte del tiempo vivimos felices ignorando su actividad, saber cómo son y lo que hacen nos puede ayudar a entenderlos mejor.

1. Pie de atleta

Trichophyton Epidermophyton son dos géneros de hongos filamentosos parásitos que se pegan a los pies en las duchas públicas ocasionando el pie de atleta, un tipo de dermatofitosis o tiña.
 Si alcanzan las uñas de los pies y otras zonas de la piel, incluyendo el cuero cabelludo y los genitales, pueden provocar tiña del cuerpo y tiña crural o de la ingle, respectivamente, siendo uno de los casos de micosis —enfermedades producidas por hongos— más comunes.
Trichophyton
Trichophyton. Este hongo, aquí aumentado 4.000 veces, es responsable del pie de atleta, un tipo de tiña.

2. Flora (y fauna) genital


La vagina está poblada por bacterias beneficiosas —miembros de la familia del Lactobacillus, sobre todo— que secretan ácido láctico.



 El pH ácido mantiene a raya a Candida albicans, una levadura responsable de la candidiasis. En personas sanas, C. albicans no es patógena, pero si se altera la flora microbiana normal, puede multiplicarse rápidamente y volverse patógena. La mayoría de las infecciones de esta levadura afectan a la piel y las mucosas.
Lactobacillus acidophilus
En el caso de las mujeres, la vaginitis por C. albicans se produce cuando la población de Lactobacillusdisminuye por algún motivo (tratamiento con antibióticos, anticonceptivos orales, embarazo o cualquier otro factor que comprometa sus defensas locales) y el pH aumenta a unos niveles que permiten la proliferación de esta levadura y se produce una secreción blanco-amarillenta, parecida al requesón, en la zona vaginal. También puede transmitirse a los varones durante el coito y provocar balanitis, una infección del glande y el pene que comienza en forma de vesículas sobre éste que se convierten en manchas y se acompañan de un intenso picor y quemazón.
Pero no sólo hay buenos. Los bajos fondos se pueden convertir en la morada de un ser abominable cuya sola mención provoca que se erice el vello de salva sea la parte: Phthirus pubis, la ladilla. Aunque no parece transmitir ninguna enfermedad aparte del picor e irritación que provoca sus hábitos alimenticios, este piojo no deja de ser un inquilino non grato que se transmite frecuentemente durante el coito.
Phthirus pubis


Phthirus pubis
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 Una micrografía de microscopio electrónico de barrido muestra cómo es el monstruo aumentado unas 80 veces. Este piojo utiliza las garras de sus seis patas (es un insecto, a diferencia de los ácaros, que tienen ocho patas y son arácnidos) para mantenerse en su sitio mientras chupa la... sangre con sus piezas bucales mordedoras.

3. Firmicutes y Bacteroides

Alrededor de 500 especies de bacterias, que suponen aproximadamente un kilo y medio, viven dentro de los intestinos. La mayoría de ellas pertenecen a los filos: Firmicutes y Bacteroides. Metabolizan hidratos de carbono, producen nutrientes tan esenciales como las vitaminas K y B12 y previenen la infección de bacterias dañinas. Su número es ya de por sí suficiente para evitar la competencia de microorganismos patógenos.
Escherichia coli
Escherichia coli. E. coli es un habitante del colon de los seres humanos y otros animales de sangre caliente. Aunque pertenece al filo Proteobacteria, también es necesaria para el funcionamiento correcto del proceso digestivo. Además, produce vitaminas B y K. Es la bacteria mejor estudiada y el microorganismo de experimentación preferido por muchos microbiólogos.

4. Papilomavirus humano

Papilomavirus humano
Alrededor de 100 tipos del virus del papiloma humano (VPH) pueden infectar a los seres humanos, produciendo una gran variedad de verrugas, desde la verruga común o vulgar —en la piel— hasta verrugas plantares —en los pies— y planas —en cara, manos y parte inferior de las piernas—. Al menos 30 de las cepas del VPH se transmiten sexualmente y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estima que al menos el 50% de los varones y mujeres sexualmente activos contraerán el VPH genital en algún momento. Los tipos 16 y 18 son los más peligrosos al causar cánceres en la vagina, el cuello del útero, el pene, el ano y el recto. Hay una vacuna, Gardasil, que protege contra los cánceres provocados por ambos tipos de VPH.
5. Piojos
Pediculus humanus
El piojo humano, Pediculus humanus, existe en forma de dos subespecies diferentes: el piojo del cuerpo, P. humanus, y el piojo del pelo, P. humanus capitis. Éste último ha estado dandoquebraderos de cabeza durante mucho tiempo: se encontró un huevo de este piojo en una mata de pelo con una antigüedad de 10.000 años. Estos insectos planos, sin alas y de pequeño tamaño (entre 1 y 2 milímetros) chupan sangre humana y producen un pegamento junto a sus huevos —las liendres— para unirlos al pelo. Este pegamento se seca rápidamente y es muy duro. En ocasiones la hembra se queda pegada a él.
Además de que la picadura de este piojo puede ser muy irritante, este insecto puede ser vector de algunas enfermedades, incluido el tifus.

6. Estreptococo bucal


Si uno no se lava los dientes con frecuencia, se puede formar en los dientes una biopelícula de bacterias de unas 300 a 500 células de espesor. Las especies más frecuentes en esta placa dental sonStreptococcus sanguis y S. mutans. De nada sirve cepillarse a conciencia: estas bacterias no se van tan fácilmente y se quedarán allí hasta que los dientes desaparezcan, fermentando azúcares y produciendo polímeros pegajosos que forman la base de la placa.
Streptococcus muntans

7. Ácaros del género Demodex

Estos ácaros son pequeños artrópodos de unos 0,3 milímetros de largo, aspecto alargado y patas rechonchas. En el cuerpo humano habitan dos especies de ácaros del género DemodexD. folliculorum, que vive en los folículos capilares, y D. brevis, que vive cerca de las glándulas sebáceas. En general, ambos ácaros son unos inquilinos inofensivos.
Demodex folliculorum
Demodex folliculorum. Los adultos se arrastran al folículo y entran de cabeza, de forma que sólo sobresale su abdomen anillado. Como no pueden retroceder en esta posición, raramente salen de nuevo. Utilizan sus piezas bucales, parecidas a agujas, para pinchar células epiteliales, alimentándose de las secreciones de sebo de las glándulas sebáceas.
Normalmente su hábitat preferido es la cara; en particular, la frente, mejillas, cejas y pestañas, sobre donde comen, se aparean y crecen, dejando raramente estos confortables lugares para dar un paseo nocturno por la cara. Para sus anfitriones humanos, la incidencia de las infecciones aumenta con la edad: aproximadamente el 20% de los jóvenes menores de 20 años está afectado, pero en el caso de las personas ancianas, el porcentaje es cercano al 100%.

8. Herpes zóster


Cuando uno contrae la varicela, el virus, llamado varicela-zóster, permanece para siempre latente en los nervios cerca de la espina dorsal. El estrés, el envejecimiento o un sistema inmune debilitado pueden reactivarlo, pasando a los nervios sensitivos y causando un dolor persistente y ampollas en la piel que se transforman en costras. Esta forma de reactivación de la varicela recibe el nombre de herpes zóster. Los investigadores sugieren que una vacunación generalizada contra la varicela puede provocar un incremento significativo de esta enfermedad entre la población anciana.
Varicela-zóster

9. Virus fósiles

Alrededor de un 8,3% del genoma humano consiste en secuencias de ADN de virus que infectaron a nuestros ancestros hace millones de años. Estos y otros fragmentos de ADN parásito y autorreplicante han evolucionado con nosotros y pueden insertar copias de ellos en nuestro genoma, provocando mutaciones que podrían causar nuevas enfermedades genéticas.

10. Estafilococos, pulgas y chinches de las camas

Staphylococcus epidermidis
Por término medio, la piel puede albergar hasta un billón de bacterias que pueden ser residentes o transitorias. Los microorganismos residentes se desarrollan normalmente en o sobre la piel, colonizando las células muertas o asociadas íntimamente con las glándulas sebáceas y sudoríparas. Los transitorios tienen una presencia temporal, no suelen quedar fijos y son incapaces de multiplicarse, muriendo normalmente en unas horas. Dentro de las bacterias residentes, las más comunes son Staphylococcus epidermidisStreptococcus yCorynebacterium, que metabilizan el sudor y el sebo y producen el olor corporal. Otra bacteria muy abundante en las glándulas cutáneas es Propionibacterium acnes. Aunque normalmente es inocua, puede provocar el acné y espinillas cuando las glándulas sebáceas producen un exceso de sebo. El microbiólogo Martin Blaser de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York secuenció el ADN de bacterias procedentes de los antebrazos de seis personas y descubrió 182 especies diferentes de bacterias. La mayoría de ellas ayudan a mantener sana la piel al competir con otros microorganismos patógenos por los nutrientes. Su ausencia ocasionaría serios problemas.
Pulex irritans
Junto con los piojos, las pulgas y las chinches de las camas son otros de los terrores derivados de la falta de higiene. Al parecer, el ser humano no tuvo pulgas hasta que no abandonó su vida nómada y empezó a asentarse. La pulga del hombre, Pulex irritans, es originalmente un parásito de zorros, tejones y otros animales que viven en madrigueras y no empezó a ser una molestia hasta que los humanos comenzaron a vivir en cavernas. Alrededor del 95% de las pulgas son parásitos de mamíferos y el 5% restante está asociado a las aves. Las pulgas son insectos pequeños, de color marrón oscuro o negro, cuyo tamaño oscila entre 1 y 8 milímetros. Están aplanadas lateralmente para facilitar su movimiento entre el pelaje y las plumas y así poder escapar de la atención —y los dedos— de su anfitrión. Las pulgas son bien conocidas por su capacidad para saltar y en P. irritans se han llegado a registrar saltos de 30 centímetros, aunque lo normal es que se arrastren o escurran mientras están sobre su huésped, ayudadas por unas poderosas uñas que se agarran a los pelos o las plumas. Aunque la picadura de una pulga puede ser muy irritante, el verdadero problema es su capacidad para transmitir enfermedades. La más conocidas de todas es la peste, provocada por el bacilo Yersinia pestis, cuyo intermediario es la pulga de la rata oriental,Xenopsylla cheopis.Las chiches de las camas pertenecen a la familia cimicídos, que incluye unas 90 especies que habitan en climas tropicales y subtropicales. Suelen ser insectos pequeños, entre 4 y 10 milímetros, de color pardo o caoba pálido y con las alas reducidas a muñones. La mundialmente famosa Cimex lectularius fue, hasta la invención de los insecticidas modernos, la plaga doméstica más importante. Como otras especies de la familia, C. lectularius no permanece en su anfitrión tras alimentarse, lo que tiene lugar durante la noche, sino que durante el día se esconden en grietas o entre las ropas de la cama. Si bien no existen pruebas de que esta chinche transmita ninguna enfermedad, sus picaduras son tremendamente
molestas.
Cimex lectularius
vía: entomoblog

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