martes, 5 de julio de 2011

Ofrenda... mala.


CUANDO acabó de abrir el pecho agonizante 
de Francisco de Aguirre y Cortés de las Casas sobre la gran piedra negra 
de los sacrificios, comprendió horrorizado que deberían transcurrir muchas lunas para que aquellas tierras de la intrincada selva centroamericana volviesen a gozar del favor de los dioses;
 aquel conquistador inmisericorde
 y sanguinario carecía de corazón.

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