
“Era tan tarde que casi no era ninguna hora”,
me dijo un niño de cinco años.
Hizo un pequeña pausa y señalando el cielo estrellado añadió:
“vaya lío que tienen las estrellas, ¿eh?"
La luna juega a los bolos con los hombres
que esperan sin arriesgar nada.

imágenes: Tesa
Cuando el agua conquiste las orillas y trepe por el asfalto,
a los hombres les crecerán las piernas
y a los perros branquias para librarse de sus correas.

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