La Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina (Conae) informó que parte de los restos de la sonda "Fobos Grunt" podría caer en cercanías de Puerto Madryn, si bien la agencia espacial rusa Roskosmos volvió a corregir su página web indicando que sería por la tarde a la altura de Valdivia
Según los datos, el aparato está en una órbita de una altura máxima
de 174,2 kilómetros y mínima de 149,7 kilómetros, y "el momento más probable de la caída será el 15 de enero a las 21.51 hora de Moscú
(17.51 GMT)", indica un comunicado del organismo ruso, aclarando que "un grupo operativo sigue constantemente el descenso del aparato".
El peso total de los entre veinte y treinta fragmentos de la estación Fobos-Grunt que chocarán contra la Tierra ascendería a unos 200 kilogramos,
El viernes, Roskosmos había anunciado que la "Fobos Grunt" podría entrar el domingo en la atmósfera terrestre sobre el cielo de Argentina y caer en algún lugar del océano Atlántico.
Las estimaciones temporales no son demasiado precisas.
Según Roskosmos, el impacto de la sonda podría retrasarse incluso hasta el lunes. La entrada en la atmósfera terrestre se producirá a unos
100 kilómetros de altura.
El experto ruso en temas espaciales Alexander Ilin afirmó que no puede descartarse del todo un peligro para las zonas pobladas ante la caída de restos de la sonda, si bien la mayor parte del aparato se desintegrará a su entrada en la atmósfera y el lugar del impacto no podrá calcularse en detalle hasta poco antes de que se produzca.
"La sonda espacial, de unas 13,5 toneladas, quedará descuartizada en toda regla por el calor", afirmó Ilin, señalando que tanto las materias tóxicas contenidas en el tanque como el cobalto radiactivo que transporta la nave se consumirán antes de llegar a la Tierra.
Ilin indicó que, de las dos toneladas de metal que integran la sonda,
unos 200 kilogramos, podrían caer sobre tierra firme convertidos en escombros.
La sonda transporta además colonias de "drosophila" (moscas de la fruta) y bacterias, que se encuentran en cápsulas de titanio herméticamente selladas.
Según el experto del Instituto de Problemas Biomédicos ruso Vladimir Syjov, no se prevé que estos organismos sobrevivan a la caída a la Tierra, pero incluso si lo hicieran, no serían peligrosos para los seres humanos.
En relación al cobalto radiactivo, Syjov estimó que, aunque este material alcanzara la superficie terreste, es extremadamente improbable que suponga un riesgo.
No obstante, el pionero espacial Vladimir Bugrov emitió duras críticas contra Roskosmos. "Si algunos ingenieros antes del lanzamiento tenían claro que la misión sólo tenía un 50 por ciento de posibilidades de éxito,
¿por qué pusieron entonces su firma?"
afirmó el ex cosmonauta, de 78 años, al diario "Rossiyskay Gazeta".
Bugrov habló de la "serie de errores más grave en el programa espacial ruso en 50 años", desde que en 1962 fracasaron cinco lanzamientos de naves espaciales.
Bugrov afirmó que el programa espacial ruso necesita una perspectiva clara, y instó a afrontar una misión rumbo a Marte.
A lo largo del año pasado, se estrellaron cinco cohetes portadores rusos
y se perdieron costosos satélites.


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