domingo, 15 de enero de 2012

Piramidiotas.

Piramidiotas: he aquí un nuevo término que aprendimos en 2011 gracias a ese potentísimo artefacto educativo creado por el hombre que es la televisión.

Las revueltas de la primavera árabe son la imagen del año pasado, con permiso del tsunami japonés (son curiosos los viajes que realizan las palabras y nos hacen caer en redundancias como “whisky escocés”, “acelga siciliana” o “tsunami japonés”).

 La caída del que durante años fue todopoderoso faraón egipcio 
Hosni Mubarak nos mostró que en política el sistema dictatorial es un error. 

Meses después, Canal Historia emitió la serie documental 
“Cazando momias” centrada en la figura del que fue todopoderoso faraón arqueológico egipcio Zahi Hawass

Los promos de la serie se centraban en el “aspecto político” de Hawass: 
su inmenso poder en el campo de la arqueología, el trato tiránico que ejercía sobre sus subordinados, sus modales dictatoriales. 

Sin duda algo lamentable, pero otra cosa es el 
“aspecto científico” de Hawass. 

Su valía científica es innegable y su animadversión hacia la pseudociencia,
 el ocultismo y los chiflados piramidólogos y sus locos cacharros 
le hizo un gran bien a la egiptología sería y la ciencia en general.

En “Cazando momias” vimos, con permiso de Howard Carter
cosas maravillosas. 

Pero hoy recordaremos cómo Hawass llamaba despectivamente 
piramidiotas a los piramidólogos. 

Demostró que los constructores de las pirámides no eran esclavos y mucho menos extraterrestres, también mostró que debajo de la Esfinge no hay ningún pasadizo secreto y que las cuevas de origen natural que hay en Giza
 ni son misteriosas ni llevan a las pirámides.

 Obligó a las cámaras a mostrarlo todo para intentar algo imposible:

 que dejaran de decir tonterías los piramidiotas.

No hay comentarios: