jueves, 23 de febrero de 2012

Principio Antrópico o...


O EL JUEGO DEL GRAN ESTAFADOR
¿Vivimos en un universo bastante curioso, no? 
Bueno, más concretamente en la tierra, aquí, en este planeta, parece que todo haya sido preparado para que nosotros vivamos, comamos y nos reproduzcamos. 
Hace sol, pero no en exceso, hace frío, pero no mucho, tenemos una atmósfera a nuestro alrededor que nos protege, el planeta esta lleno de oxígeno, lo que nos permite respirar, se hace de día y de noche, para que durmamos, nuestra estrella goza de buena salud, nuestra órbita es estable, no nos encontramos con muchos meteoritos a la semana…
Podríamos ir más allá, podríamos hablar de que vivimos en un universo con fuerzas de rozamiento, lo que nos permite movernos, en un universo donde la segunda ley de la termodinámica es respetada, en un universo donde la energía se conserva, donde existe fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil…
Todo parece apuntar a que hemos tenido bastante suerte, muchísima diría yo, al igual que cuando miramos todo lo que ha ocurrido para que nosotros nazcamos (que nuestros abuelos se conocieran, que nadie muriera antes de concebir, que ese día tu padre le regalara rosas a tu madre y no se fuera a ver el partido de fútbol…)
 podríamos pensar, y no es tan descabellado, que somos LOS ELEGIDOS. 
Que entre millones de planetas, millones de estrellas, millones de posibilidades, nosotros hemos sido los elegidos. 
Porque, al fin y al cabo, ¿por qué todo se ha alineado para que nosotros podamos existir? 
Y mira tú, ¿que casualidad… no?
Esto, sin la página del final, es la base del Principio Antrópico. 
Principio que se postula básicamente como:
El mundo es necesariamente como es porque hay seres humanos que se preguntan porqué es así
O sea, el mundo es como es, porque si no, sería diferente. 
Si nosotros no existieramos, no habría nadie que se preguntara cómo es que somos tan especiales.
 Por ejemplo, imaginaos que yo soy un gran estafador, que tengo una lista con nombres de unos 10.000.000 (diez millones) de ricos. 
Un dia decido que a la mitad (5 millones) les envío una carta diciendo que mañana el IBEX va a subir, y a la otra mitad, que va a bajar. 
Al día siguiente el IBEX sube y por lo tanto habré acertado con la mitad.
 A éstos los divido en otros dos grupos: a una mitad les vuelvo a decir que el IBEX sube, y a la otra mitad que baja. 
Con los que fallé ayer me olvido, al fin y al cabo no los volveré a ver nunca, y piensan que soy un gafe. 
Continuamos. 
En estas circunstancias, al tercer día me coloco con que 2,5 millones de ricos piensan que he acertado dos veces mis predicciones. 
En realidad acierto un 100% sobre un 25%, que sería el aleatorio. 
Juego a este juego hasta que solo me quede un rico, enviando siempre a una mitad una predicción y a la otra mitad otra. 
Al cabo de un mes, un rico pensará que he acertado TODAS mis predicciones, me considerará un gurú de la economía, y me ofrecerá toda su fortuna para que juege con ella. 
Este señor se pregunta ¿COMO PUEDE SER TAN BUENO? 
Porqué acierta todas sus predicciones?
 Sin saber, que esta partida, la he jugado 10 millones de veces. 
Esa es la clave del principio antrópico.
Nosotros somos ese multimillonario. 
Desde nuestro punto de vista parece claro que somos unos elegidos, pero desde el del resto del universo, solo somos una posibilidad más.
Preguntarnos si somos los elegidos, o porqué nosotros, no tiene sentido, si no fuéramos nosotros, no nos preguntariamos porqué somos nosotros. 

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